CARMELITAS EN ARGENTINA"Vivir en obsequio de Jesucristo..." |
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El Escapulario
Los símbolos
El escapulario
| La liturgia cristiana es muy rica en signos y símbolos. Como símbolo que se destaca se encuentran los sacramentos, los cuales nos confieren la gracia que santifica nuestra vida. En segundo orden encontramos a los sacramentales, con los cuales nos disponemos a recibir los efectos principales de los sacramentos. Entre los sacramentales es donde se encuentra el Escapulario. Como signo expresa nuestra identidad con la fraternidad del Carmelo y nuestro compromiso a vivir según el carisma de esta Familia religiosa, en amistad con Dios, Jesús y María. Como sacramental alimenta nuestra esperanza de encuentro con Dios en esta vida y la futura. Asimismo, durante siglos la devoción carmelita a María ha estado vinculada al escapulario. Ella está vinculada a una venerable tradición de la Orden, la visión de San Simón Stock, que se remonta a finales del siglo XIV e inicio XV. Según esta tradición la Virgen se habría aparecido a San Simón Stock, llevando el Escapulario en la mano y diciéndole: “Quien muera con este signo estará salvo”. Es decir, aquellos que formasen parte de la Orden y recibieran y usasen el hábito, que es símbolo de pertenencia a ella, serían salvos definitivamente. Al mismo tiempo, la enseñanza de la Iglesia sobre María afirma: un verdadero devoto de María se salva. Así entendido, el Escapulario concretiza para nosotros la maternidad espiritual de María que nos protege en la vida, nos salva en la muerte e intercede después de la muerte. |
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El Escapulario: expansión del Carmelo
El Escapulario, signo mariano
El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la Orden, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios. “La Virgen nos enseña En síntesis y en concreto EL ESCAPULARIO DEL CARMEN NO ES EL ESCAPULARIO DEL CARMEN ES Un signo fuerte Que representa nuestro compromiso de seguir a Jesús como María: Normas prácticas
a vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida;
a escuchar la voz (Palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz
a orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos;
a vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.
El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos.
Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oración.
Pone delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.
Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.
ni un objeto para una protección mágica (un amuleto)
ni una garantía automática de salvación
ni una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana, sino ¡al revés!
aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos,
que introduce en la familia del Carmelo
que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protección de María Santísima.
abiertos a Dios y a su voluntad
guiados por la fe, por la esperanza y por el amor
cercanos al prójimo necesitado
orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias
El Escapulario lo impone una vez y para siempre, un religioso carmelita u otra persona autorizada.
Puede ser sustituido por una medalla que represente por una parte la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por otra la de la Virgen. Esta medalla se bendice cuando se cambia.
El Escapulario es para los cristianos que desean crecer en autenticidad, se esfuerzan por vivir conforme a las exigencias del Reino, reciben los Sacramentos y profesan una especial devoción a la Madre del Señor (un modo de expresar la devoción es a través del rezo cotidiano del Ave María).