"Vivir en obsequio de Jesucristo..."


Santos y Beatos



Nuestros Hermanos mayores en la fe

“Los Santos del Carmelo constituyen una gran multitud de hermanos que consagraron su vida a Dios, siguiendo las enseñanzas de su Hijo e imitando su vida, y se entregaron al servicio de la Virgen María en la oración, en la abnegación evangélica, en el amor a los hermanos, hasta el punto que algunos han entregado su sangre.
Eremitas en el Monte Carmelo, mendicantes en la Edad Media, maestros y teólogos, misioneros y mártires, religiosas que enriquecieron al pueblo de Dios con la misteriosa fecundidad de su vida contemplativa, apostólica y docente, laicos que en su vida supieron encarnar el espíritu de la Orden: ésta es la gran familia carmelita” (Liturgia de las Horas, p. 225). El ejemplo de estos y de todos los otros miembros de la Orden, que han profesado en el pasado el modo de vivir carmelita, es para nosotros estímulo para vivir nuestra vocación en obsequio de Jesucristo, en familiaridad de vida con María, nuestra Madre y Flor del Carmelo, y a imitación del profeta Elías.


San Elias Profeta
San Eliseo
San Brocardo
San Alberto de Jerusalén
San Angel de Sicilia
San Alberto de Trápani
San Simon Stock
Beato Franco de Sena
San Andrés Corsini
San Pedro Tomás
Beato Ángel Mazzinghi
Santa Maria Magdalena de Pazzi
Santa Teresa del Niño Jesús
Beato Luis Rabatá
Beato Bartolomé Fanti
Beato Juan Soreth
Beato Bautista Spagnoli
Santa Teresa de Jesús (de Avila)
San Juan de la Cruz
Beato Tito Brandsma
Beata Juana Scopelli
Beata Arcángela Girlani
Beata Francisca de Amboise
Santa Teresa Margarita del Sgdo. Corazón de Jesus Redi
Beata Isabel de la Trinidad
Santa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)
Santa Teresa de Jesús de los Andes
San Brocardo

San Brocardo

La figura de San Brocardo forma parte de la literatura carmelita desde la mitad del siglo XIV, como la solución a la abreviación de “B” referida al prior del grupo de los eremitas del Carmelo, que recibieron la norma de vida de San Alberto, patriaca de Jerusalén. En seguida se completaron los hechos de su vida, añadiendo datos y acontecimientos, hasta formar la “leyenda” completa trasmitida desde finales del siglo XV.
San Alberto de Jerusalen

San Alberto de Jerusalén

Nacido hacia la mitad del siglo XII en la ciudad de Castel Gualtieri, en Emilia (Italia), ingresó en los Canónigos Regulares de la Santa Cruz de Mortara (Pavía), y fue su prior en 1180. Obispo de Bobbio en 1184, es trasladado al año siguiente a Vercelli, donde gobernó durante veinte años. Fue mediador de paz entre las ciudades de Pavía y de Milán en 1194 y entre las ciudades de Parma y Piacenza cinco años después. En 1191 celebró un sínodo diocesano de gran valor en la parte disciplinar. Desarrollo también una gran actividad legislativa a favor de las ordenes religiosas: dictó los estatutos para los canónigos de Biella y se cuenta entre los consejero para la regla de los Humillados.
Fue elegido en 1206 Patriarca de Jerusalén y poco después nombrado legado papal para la provincia eclesiástica de Jerusalén. Llegó a Palestina a principios de 1206 y fijó su residencia en Accon (Acre), al estar Jerusalén ocupada por los sarracenos.
En Palestina desarrolló una notable actividad de pacificación no sólo entre los cristianos, sino también entre éstos y los no cristianos, y realizó su misión con gran energía. El 14 de septiembre de 1214, durante una procesión, Alberto fue asesinado a puñaladas por el Maestro del Hospital del Espíritu Santo, al cual había reprendido y depuesto de su cargo por su mala vida. Es el formulador de nuestra Regla.
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San Angel de Sicilia

San Angel de Sicilia

Ángel se cuenta entre los primeros carmelitas que vinieron del Monte Carmelo a Sicilia, donde, según las fuentes tradicionales dignas de fe, murió en Licata a manos de hombres impíos, en la primera mitad del siglo XIII.
Venerado como mártir, muy pronto se edificó una iglesia sobre el lugar de su martirio, y allí fue colocado su cuerpo. Sólo en 1662 sus restos mortales fueron trasladados a la iglesia de los carmelitas de Licata.
El culto a san Ángel se difundió por toda la Orden y también entre el pueblo. Él y san Alberto de Trápani son considerados los “padres” de la Orden por ser los dos primeros santos que recibieron culto en la Orden, y por esto fueron representados muchas veces en la iconografía medieval al lado de la Virgen María.
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San Alberto de Trápani

San Alberto de Trápani

Nació en Trápani (Sicilia) en el siglo XIII. Se distingue por la dedicación a la predicación mendicante y por la fama de sus milagros. En los años 1280 y 1289 estaba en Trápani, y poco después en Mesina. En el año 1296 gobernaba la provincia carmelita de Sicilia como provincial. Célebre por su amor apasionado a la pureza y a la oración. Murió en Mesina probablemente en 1307. Fue el primer santo que recibió culto en la Orden, y por tanto fue considerado su patrono y protector o “padre”, titulo que compartió con otro santo de su tiempo, Ángel de Sicilia. En el siglo XVI se estableció que cada iglesia carmelita le dedicase un altar. Muy devotos suyos fueron santa Teresa de Jesús y santa María Magdalena de Pazis.
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San Simon Stock

San Simon Stock

De nacionalidad inglesa, vivió en el siglo XIII y murió en Burdeos (Francia). Resulta difícil decir algo preciso sobre él. Las “noticias” más antiguas que se refieren a su vida provienen de tres tipos de fuentes, pero no se sabe con certeza si se trata siempre de la misma persona.
El santo es venerado en la Orden por su gran santidad y por su singular devoción a María. Se hizo célebre por la narración de la “visión del escapulario”, difundida a finales del siglo XIV e inicio del siglo XV (mientras que el hecho habría tenido lugar cerca de la mitad del siglo XIII). Amplísima es la producción iconográfica que traduce en imágenes la narración de la “visión del escapulario”.
Su culto , ya practicado en algunos lugares del siglo XV, fue aceptado en el siglo siguiente en el calendario litúrgico de toda la Orden. Su fiesta se celebra comúnmente el 16 de mayo.
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Beato Branco de Sena

Beato Franco de Sena

Nació en Grotti (Sena) en un año no presisado del siglo XIII. Reconocido por sus ásperas penitencias, fue converso carmelita. Después de su muerte fue sepultado en Siena. A menudo se le confunde con otro beato Franco, sepultado en Cremona.
Su culto se difundió en el siglo XII, después de la autorización otorgada en 1670 por Clemente X a la diócesis de Siena y a la Orden del Carmen. Entre los religiosos conversos de la Orden fue grande en el pasado la devoción por este beato elegido como protector, y en su honra se erigieron altares. También en su honor se fundaron cofradías, especialmente fueron célebres las de España en el siglo XVII.
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San Andres Corsini

San Andres Corsini

Nació en Florencia en los inicios de siglo XIV. Abrazó la vida religiosa en el convento de su ciudad natal. Fue provincial de Toscaza en 1348 y al año siguiente fue nombrado obispo de Fiésole. Gobernó su diócesis con admirables ejemplos de caridad y con la elocuencia de su palabra. Se distinguió por su celo apostólico, prudencia y amor hacia los pobres. Murió el día 6 de enero de 1374. Fue canonizado el día 27 de abril de 1629.
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San Pedro Tomas

San Pedro Tomas

Nació en el Perigord (Francia) alrededor de 1305. Habiendo ejercido el oficio de procurador general de la Orden ante la curia pontificia de Aviñon y después de predicador apostólico, fue nombrado en 1354 obispo de Patti y Lápari. Desempeñó las funciones de legado pontificio ante reyes y emperadores del tiempo con el objetivo de consolidar la paz y promover la unión con las Iglesias Orientales. Trasladado a otras sedes: Corón (Peloponeso) como legado pontificio en oriente (1359), Creta como arzobispo (1363) y finalmente (1364) como patriarca latino de Constantinopla. Sus esfuerzos a favor de la unidad de la Iglesia hacen de este santo del siglo XIV un precursor del ecumenismo. Murió en Famagusta (Chipre) en 1366.
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Beato Angel Mazzinghi

Beato Angel Mazzinghi

Nació en Florencia, o sus cercanías, en fecha desconocida, pero ciertamente antes de 1386. Recibido en la Orden en 1413, fue el primer hijo de la reforma de Santa María de las Selvas. Allí en los años 1419-30 y y 1437, y después en Florencia en los años 1435-37 ejerció el oficio de prior. Lector en teología, se distinguió en la predicación de la Palabra de Dios. Murió en Florencia en 1438. Su culto, ya practicado en algunos lugares, fue confirmado en 1761.
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Beato Luis Rabatá

Beato Luis Rabatá

Nació en Erice (Trápani) probablemente en 1443, entrando muy pronto en la Orden del Carmen. Fue prior del convento reformado de Randazzo, donde murió en 1490 de una herida recibida en la cabeza, perdonando a agresor y sin querer revelar su nombre.
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Beato Bartolomé Fanti

Beato Bartolomé Fanti

Nació en Mantua, y en 1452 ya era sacerdote carmelita de la congregación Mantuana. Durante 35 años, en la iglesia carmelita de su ciudad, fue director espiritual y rector de la cofradía de la Bienaventurada Virgen María, para la cual escribió la regla y los estatuto. Sencilo y humilde, fue para todos un ejemplo de oración, generosidad y fidelidad en el servicio del Señor. Se distinguió por su amor a la Eucaristía, centro de su vida apostólica, y su devoción mariana. Murió en 1495.
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Beato Juan Soreth

Beato Juan Soreth

Nació junto a Caen en Normandía en 1394 y entró en los carmelitas de esta ciudad. Sacerdote hacia 1417, fue maestro en teologìa (París, en 1438) y después regente de estudios. Fue provincial de su provincia de Francia en 140-1451 y prior general de la Orden desde 1451 hasta su muerte.
Fue incansable en la obra de reforma en un periodo histórico particularmente crítico para la Iglesia y para la misma Orden. Se dedicó completamente a la reforma, recorriendo Europa en las visitas canónicas, y promovió la “observancia” tanto en las provincias como en los conventos de la congregación Mantuana
Escribió un comentario a la Regla (la Expositio paraenetica) y publicó las constituciones de 1462. Otra de sus actividades fue la relativa al nacimiento y establecimiento de las monjas carmelitas, especialmente en virtud de la bula cum nulla de Nicolás V en 1452. Sobre esto revalorizó el Norte de Europa la obra desarrollada por la beata Francisca de Amboise, a la que él mismo había dado el hábito. Se ocupó también –siempre por mandato de la bula papal– de la creación de la tercera orden secular carmelita. Murió en Angers el 25 de julio de 1471. El carmelita Bautista Spagnoli, famoso humanista, le dedicó una elegía.
El culto del beato fue reconocido por Pío IX en 1866. Su fiesta se celebra el 24 de julio.
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Beato Bautista Spagnoli

Beato Bautista Sapgnoli

Nace en Mantua el 17 de abril de 1477 de padre de origen español (de aquí el apellido). Entró en los carmelitas de Ferrara, profesando los votos religiosos en 1464. Maestro de teología en Bolonia (1475), desempeñó numerosos cargos en diversos conventos y por seis veces ejerció el oficio de vicario general de su congregación de reforma (llamada Mantuana) y al final de su vida fue prior general de todas la Orden (1518-16).
Su actividad no se limitó a la familia carmelita. En 1513 fue invitado a participar en el Concilio Lateranense; y en 1515 encargado por el papa León X de la misión diplomática para restablecer la paz entre el rey de Francia y el duque de Milán. Se distinguió esencialmente por el espíritu y la denuncia de la galopante corrupción de su tiempo, y expresó su ansia reformadora con óptimos recursos literarios y con un vibrante discurso en 1489 en la basílica vaticana delante del papa y de los cardenales. Todo no lo separaba de su vid interior y de la especial devoción a María.
Fue amigo de insignes humanistas y de ilustres personajes de la época, participando en el mundo de la cultura. Proclamado por Erasmo el “Virgilio cristiano” (más de cincuenta mil son sus versos latinos, de otras obras en prosa) debe ser incluido entre los mejores poetas de su tiempo; esto es también confirmado por las numerosísimas ediciones de sus escritos.
Murió en Mantua el 20 de marzo de 1516. El cuerpo incorrupto, se conserva en la iglesia catedral de esta ciudad. El culto del beato confirmado por León XIII el 17 de diciembre de 1885. Se celebra su memoria el 17 de abril.
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Santa Teresa de Jesus

Santa Teresa de Jesus (de Avila)

Teresa de Cepeda y Ahumada, reformadora del Carmelo, madre de la Orden descalza; “mater spiritualium” (título debajo de su estatua en la basílica vaticana); patrona de los escritores católicos (1965) y doctora de la Iglesia (1970: la primera mujer, que junto a Santa Catalina de Sena obtiene este título); nacida en Avila (Castilla la vieja, España) el 28 de marzo de 1515; muere en Alba de Tornes (Salamanca) el 4 de octubre de 1582 (el día siguiente, por la reforma gregoriana del calendario fue el 15 de octubre); beatificada en 1614, canonizada en 1622, su fiesta el 15 de octubre.
Su vida debe ser interpretada según el designio que el Señor tenía sobre ella, con los grandes deseos arraigados en su corazón, con las misteriosas dolencias de las cuales fue víctima desde joven (y la enfermiza salud que la acompañó durante toda la vida), con las “resistencias” a la gracia de la cual ella se acusa más de la debido. Entró en el Carmelo de la Encarnación de Avila el 2 de noviembre de 1535, huyendo de casa. Un poco por las condiciones objetivas del lugar, un poco por las dificultades de orden espiritual, luchó antes de llegar a la que ella llama su “conversión”, a los 39 años. Pero el encuentro con algunos directores espirituales la lanzó a grandes pasos hacia la perfección.
En 1560 tuvo la primera idea de un nuevo Carmelo, donde pudiera vivir mejor su regla. Idea realizada dos años después en el monasterio de S. José, sin rentas y “según la regla primitiva”: expresión que debe ser bien comprendida, porque en aquella época y también después fue más nostálgica y “heroica” que real. Cinco años más tarde Teresa obtuvo del General de la Orden, Juan Bautista Rossi, -de visita en España– la orden de multiplicar los monasterios y permiso para fundar dos conventos de “carmelitas contemplativos” (después llamados descalzos), que fuesen como padres espirituales de las monjas y de este modo pudieran ayudarlas. A la muerte de la santa los monasterios femeninos de la reforma eran 17. Pero también los masculinos superaron muy pronto el número inicial: algunos con el permiso del General Rossi, otros –especialmente en Andalucía– contra su voluntad, pero con la de los visitadores apostólicos, el dominico Vargas y el joven carmelita descalzo Jerónimo Gracián (éste fue además la llama espiritual de Teresa, al cual se ligó con el voto de hacer cualquier cosa que le fuese pedida, no contraria a la voluntad de Dios). Se seguirían incidentes desagradables agravados por interferencias de autoridades seculares y otras ajenas, hasta la erección de los descalzos en provincia separada en 1581. Teresa pudo escribir: “Ahora descalzos y calzados estamos todos en paz y nada nos impide servir al Señor”.
Teresa está entre las figuras de la mística católica de todos los tiempos. Sus obras –especialmente las cuatro más conocidas (Vida, Camino de Perfección, Moradas y Fundaciones)- junto a las noticias de orden histórico, contiene una doctrina que abraza toda la vida del alma, desde los primeros pasos hasta la intimidad con Dios en el centro del castillo interior. Sus cartas, además nos la muestran absorbida por los problemas más variados de cada día y de cada circunstancia. Su doctrina de la unión del alma con Dios (doctrina vivida por ella íntimamente) está en línea de la del Carmelo que la ha precedido y que ella ha contribuido de manera notable en enriquecer, y ha trasmitido no sólo a los hermanos, hijos e hijas espirituales, sino a toda la Iglesia, a la que sirvió sin escatimar esfuerzos. Al morir su alegría fue la de poder afirmar: “muero como hija de la Iglesia”.
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San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

El año de nacimiento más probable es 1540, en Fontiveros (Avila, España). Se queda muy pronto huérfano de padre y debe trasladarse con su madre de un lugar a otro, mientras sacaba adelante como podía sus estudios, y procuraba ganarse la vida. En Medina en 1563 vistió el hábito de los carmelitas y después del año de noviciado obtuvo licencia de vivir según la Regla sin mitigaciones. Ordenado sacerdote en 1567, depués de los estudios de filosofía y teología cursados en Salamanca, el mismo año se encontró con Santa Teresa de Jesús, que hacía poco había obtenido del prior General Rossi licencia para fundación de dos conventos de frailes carmelitas contemplativos (después llamados descalzos), para que fuesen de ayuda a las monjas por ella fundadas. Un año después –durante el cual se puso de acuerdo con la santa– el 28 de noviembre de 1568 forma parte del primer núcleo de reformados en Duruelo, cambiando el nombre Juan de San Matías por el de Juan de la Cruz.
Varias fueron las funciones desempeñadas por él en la reforma. De 1572 a 1577 fue también confesor-gobernador del monasterio de la Encarnación de Avila (no de la reforma, donde había sido priora Santa Teresa, al principio). En calidad de tal se encontró envuelto en un desagradable incidente de la vida interna del monasterio del cual fue considerado en cierta forma responsable: preso, permanece aproximadamente ocho meses en la cárcel del convento de Toledo, de donde huyó en agosto de 1578; en la cárcel escribió muchas de sus poesías, que más tarde comentó en sus célebres obras.
Después del acontecimiento de Toledo, ejerció de nuevo varias funciones de superior hasta que el vicario general (mientras tanto la reforma había obtenido una cierta autonomía) Nicolás Doria lo dejó de lado en 1591. Y no fue ésta la única “prueba”, en los últimos tiempos de su vida, para el que había dado todo a la reforma: soportó todo como saben hacerlo los santos. Murió entre el 13 y el 14 de diciembre de 1591 en Úbeda; tenía 49 años.
Su magisterio fue fundamentalmente oral; si escribió, fue porque insistentemente se lo requirieron. Tema central de su enseñanza que lo ha hecho célebre dentro y fuera de la Iglesia Católica es la unión por la gracia del hombre con Dios, por medio de Jesucristo: del grado más humilde al más sublime, en un itinerario que prevé las etapas de la vida purgativa, iluminativa y unitiva, en otras palabras, de los principiantes, proficientes y perfectos. Para llegar al todo, que es Dios, es preciso que el hombre dé todo de sí, no con espíritu de esclavo, sino de amor. Son célebres sus aforismos: “Al atardecer de la vida serás juzgado sobre el amor” y “donde no hay amor pon amor y encontrarás amor”.
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Beato Tito Brandsma

Beato Tito Brandsma

Nació en la ciudad de Bolsward (Holanda) en 1881, y entró de joven en la Orden de los Carmelitas. Fue ordenado sacerdote en 1905. Realizo estudios de especialización en Roma, donde obtuvo el grado de doctor en filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana. Vuelto a su patria, enseñó en varios liceos holandeses y fue profesor de filosofía e historia de la mística en la Universidad Católica de Nimega, de la cual fue Rector Magnifico. Periodista y publicista, en 1935 fue nombrado consultor eclesiástico de los periodistas católicos. Fue conocido por su disponibilidad para todos y en todo. Antes y durantes la ocupación nazi de Holanda luchó, con fuerza y fidelidad al Evangelio, contra la propagación de la ideología nacionalista y defendió la libertad de la escuela y de la prensa católica. Por esto fue arrestado. Comenzaba así su calvario de sufrimientos y humillaciones, mientras infundía serenidad y daba consuelo a los otros deportados y los ayudaba en sus sufrimientos. En medio de tan atroces tormentos, sabia comunicar el bien, el amor y la paz. Después de pasar por varias cárceles y campos , al final fue asesinado. Ha sido proclamado beato mártir por Juan Pablo II el 3 de noviembre de 1985.
“La acción sola no es suficiente. Debe nacer de manera consciente de un corazón habitado por Dios” (P.Tito Brandsma).
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Beata Juana Scopelli

Beata Juana Scopelli

Nacida en Regio Emilia en 1428, vivió primero como “mantelada” carmelita en su casa. Muertos sus padres, se unió con otras mujeres constituyendo una comunidad en 1480. En su ciudad natal, en 1485, obtuvo la casa y la Iglesia de los Humillados que trasformó en monasterio, llamado vulgarmente “Las Blancas” y afiliado a la congregación Mantuana. Allí ejerció el oficio de priora, contando la comunidad con 20 miembros. A la beata, dotada de distinguida piedad mariana animada de intenso espíritu de penitencia, se atribuyen hechos extraordinarios. Murió el 9 de julio de 1491. Su culto litúrgico fue aprobado por Clemente XIV en 1771.
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Beata Arcángela Girlani

Beata Arcángela Girlani

Leonor Girlani, natural de Trino de Monferrato, se llamó Arcángela cuando, con sus hermanas María y Francisca, tomó en 1477 el hábito carmelita en el monasterio de Parma, del cual fue después priora. Más tarde ejerció el mismo oficio en el nuevo monasterio de Mantua desde 1492 y allí murió en 1495. En un manuscrito leemos que la beata se ocupaba activamente de hacer realidad el nombre del monasterio: “Sta. María del Paraíso” . Se distinguió por su especial devoción a la Stma. Trinidad. Su culto litúrgico fue aprobado por Pío IX en 1864.
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Beata Francisca de Amboise

Beata Francisca de Amboise

Nació en el año 1427, probablemente en Thouars (Francia). A los quince años se casó con Pedro II, duque de Bretaña, junto con el cual fue coronada en la catedral de Rennes en 1450. Quedó viuda en 1457, no quiso contraer segundas nupcias y se orientó hacia la vida religiosa. Con este fin construyó en 1463 un Carmelo femenino en Bodon, aconsejada por el beato Juan Soreth , prior General de la Orden. Sin embargo, su ingreso en aquel monasterio tuvo lugar en 1468. Pasó después en 1477 al monasterio de Nantes, también fundación suya. Los documentos nos la presentan en el oficio de priora de carácter fuerte, dotada de maternal comprensión y de sentido psicológico, y se conserva copia de las sabias exhortaciones con las que alimentaba el espíritu de sus religiosas. A ella se debe la introducción de la comunión frecuente (diaria para las enfermas) y el cuarto voto de estricta clausura. Murió el 4 de noviembre de 1485. Su testamento fueron las palabras que más veces había pronunciado en vida: “¡Sobre todas las cosas hagan que Dios sea siempre el más amado!”. Su culto litúrgico fue aprobado en 1863por Pío IX, en premio de la fidelidad de los bretones a la Iglesia Católica y a su duquesa. Es considerada fundadora de las monjas carmelitas en Francia.
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Santa Teresa Margarita del Sdo. Corazón de Jesús Redi

Santa Teresa Margarita del Sdo. Corazón de Jesús Redi

Nace en Arezzo en 1747 de la noble familia Redi. En 1764 entró al monasterio de las carmelitas descalzas de Florencia, cambiando su nombre de bautismo, Ana María , por Teresa Margarita del Sdo. Corazón de Jesús. Ahondó su vida espiritual y religiosa en la piedad eucarística y mariana, y en la devoción al Sdo. Corazón entendida como una “entregar amor por amor”. Llevó una vida humilde y escondida en el amor y la inmolación de sí misma, y dedicada al servicio primoroso y constante hacia las hermanas. Murió , truncada por una peritonitis, el 7 de marzo de 1770. Beatificada en 1929, fue canonizada por Pío XII el 13 de marzo de 1934.
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Santa María Magdalena de Pazzi

Santa María Magdalena de Pazzi

María Magdalena lleva el nombre de la noble familia de Pazzi de Florencia, que ya en el siglo XV tenía una gran influencia política. Nacida el 2 de abril de 1566, fue educada piadosamente, y desde la niñez mostró sentido profundo de la presencia de Dios, amor ardiente a la Eucaristía y fuerte inclinación por el espíritu de penitencia. A los dieciséis años fue aceptada por las monjas carmelitas d Santa María de los Ángeles de Florencia, su ciudad natal. Durante el noviciado una grave enfermedad, que duró dos meses , la llevó al desahucio medico, de modo que le fue concedido el adelanto de la profesión. Pero se recuperó. Fue durante tres años vicemaestra, sacristana y seis años maestra de novicias. Se encargó también de las jóvenes profesas y en 1604 fue elegida subpriora. Indecibles sufrimientos físicos y una dura prueba espiritual templaron su paciencia, y fue enriquecida por Dios con gracias extraordinarias. Murió el 25 de mayo de 1607. Beatificada en 1626, fue canonizada el 22 de abril de 1669.
Sus experiencias místicas son recogidas en los “manuscritos originales”, como se llama los apuntes que sus hermanas recogían sobre lo que ella hacía o decía en sus éxtasis y “excesos de amor divino” y de los cuales hacían una cierta “comprobación” con la misma santa.
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Santa Teresa del Niño Jesús

Santa Teresa del Niño Jesús

Nació en Alençon (Francia) el 2 de enero de 1873. Teresa tenía quince años cuando fue con sus familiares y otras personas en peregrinación a Roma, y en la audiencia concedida por el Papa León XII, osó pedir el permiso para hacerse carmelita aunque todavía entonces no tenía la edad. En 1888 consiguió al fin realizar su sueño, recibiendo el hábito carmelita. Se ejercitó de modo particular en las pequeñas cosas de la vida cotidiana, con humildad, sencillez evangélica y confianza en Dios, y trató de inculcar, con el ejemplo y la palabra, estas virtudes a sus hermanas. Descubrió su puesto en el corazón de la Iglesia, ofreció su vida para la salvación de las almas y la edificación de la Iglesia. Murió el 30 de septiembre de 1897. fue canonizada por Pío X en 1925 y proclamada patrona de las misiones en 1927. Conocidísima es la historia de su alma, y conocidas hoy también las vicisitudes relativas a los manuscritos originales.
Es la doctora de la iglesia más joven de entres los santos.
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Beata Isabel de la Trinidad

Beata Isabel de la Trinidad

Isabel Catez nace en 1880 en un campamento militar de Avor (Bourgees, Francia). Se queda huérfana de padre a los siete años. A los 14 años hace voto de virginidad y muy pronto se siente llamada al Carmelo. En 1901 entró en las descalzas de Dijon, emitiendo los votos en 1903. Destrozada por la enfermedad de Addison, pasó “a la Luz, al Amor, a la Vida” de la Patria el 9 de noviembre de 1906: Verdadera adoradora en espíritu y verdad, entre penas interiores y dolencias físicas vivió como “alabanza de gloria” de la Santísima Trinidad presente en el alma, descubriendo en el misterio de la inhabitación divina su “cielo en la tierra”, su carisma y misión eclesial. Poco antes de morir, expresa así su vida en el cielo: “Atraer a las almas ayudándoles a salir de sí mismas para unirse a Dios… y mantenerlas en ese gran silencio interior que permite a Dios entrañarse en ellas y transformarlas en Él”. A través de los recuerdos escritos por su priora Germana de Jesús, y directamente por sus escritos, su figura y doctrina son conocidos en todo el mundo. Fue beatificada por Juan Pablo II en 1985.
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Santa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

Santa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

Edith Stein nace en Breslabia en 1891 de una familia judía. Ya conocida en los ambientes culturales alemanes como asistente universitaria del filósofo Edmundo Husserl, se convirtió al catolicismo en 1922 y se dedico durante varios años a una entusiasta apostolado laico como escritora y conferenciante en su patria y en el exterior. En 1933 entró en el Carmelo de las descalzas de Colonia, tomando el nombre de Teresa Benedicto de la Cruz. A causa de las persecuciones nazis contra los judíos, en 1938 se refugió en Holanda en el monasterio de las descalzas de Echt. Aquí fue arrestada por los nazis el 2 de agosto de 1942, y junto con otros judíos, fue deportada a Auschwitz, donde fue asesinada en la cámara de gas a los pocos días de su llegada. Mujer de singular inteligencia y cultura, ha dejado una basta producción filosófico-teológica a través de una intensa inspiración mística. Fue beatificada el 1 de mayo de 1987 por Juan Pablo II, y luego canonizada el 11 de octubre de 1998 por el mismo.
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Santa Teresa de Jesús de los Andes

Santa Teresa de Jesús de los Andes

Santa Teresa de Los Andes (Juanita Fernández Solar), es la primera chilena y la primera Carmelita americana que ha alcanzado el honor de los altares. Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900, en el seno de una familia acomodada muy cristiana. Sus padres fueron Miguel Fernández y Lucía Solar. Desde sus 6 años, asistía con su madre casi a diario a la santa misa y suspiraba por la Comunión, que recibió por primera vez el 11 de septiembre de 1910. Desde entonces procuraba comulgar diariamente y pasar largo rato en diálogo amistoso con Jesús. También desde su niñez vivió una intensa vida mariana que fue uno de los cimientos fuertes de su vida espiritual. El conocimiento y amor de la Madre de Dios vivificó y sostuvo todos los momentos de su camino en el seguimiento de Cristo.
Hizo sus estudios en el colegio del Sagrado Corazón (1907 - 1918). Profundamente afectiva, se creía incapaz de vivir separada de los suyos. Sin embargo, asumió generosamente la prueba de estudiar en régimen de internado los tres últimos cursos, como entrenamiento para la separación definitiva, que consumaría el 7 de mayo de 1919, ingresando en las Carmelitas Descalzas de Los Andes.
A los 14 años el Señor le habló diciéndole que quería su corazón sólo para Él, dándole también la vocación al carmelo. Dentro de su preparación está la lectura de santos carmelitas y la correspondencia con la Priora de Los Andes. A los 17 años expone su ideal carmelita "sufrir y orar" y con ardor defiende su vida contemplativa, que el mundo "tacha de inútil". Le ilusiona saber que su sacrificio servirá para mejorar y purificar al mundo.
Como Carmelita se llamó Teresa de Jesús, no alcanzando a vivir ni un año entero en el convento. Murió el 12 de abril de 1920. Las religiosas aseguraban que había entrado ya santa. De modo que, en tan corto tiempo, pudo consumar la carrera a la santidad que había iniciado muy en serio mucho antes de su primera comunión.
"Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca", decía. Y su ilusión y su constante o fue asemejarse a El, configurarse con Cristo.
Beatificada por Juan Pablo II en Santiago de Chile el 3 de abril de 1987, ha sido solemnemente canonizada por el mismo Sumo Pontífice en Roma el 21 de marzo de 1993.
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