Virgen del Carmen



"Nuestra Madre y Hermana"


Maria del monte Carmelo

La Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo, es una de las advocaciones con mayor devoción en Argentina: existen más de 200 parroquias dedicadas a Nuestra Señora del Carmen, sin contar los oratorios y capillas. Muchos la conocen simplemente como la Virgen del Carmen, o bien, la Stella Maris (Estrella del Mar) por ser Ella también la patrona de los marineros y pescadores.
Para los carmelitas, María, es nuestra Madre y Hermana, y desde los comienzo de nuestra Familia, le hemos dedicado todo el honor y el amor que merece por ser la Madre del Señor de nuestras vidas.

LOS CARMELITAS y LA VIRGEN DEL CARMEN

Hay tres palabras claves que sintetizan los orígenes de nuestro vínculo espiritual con la Virgen María como carmelitas: el lugar geográfico del Monte Carmelo, el nombre o título mariano que tiene la Orden y la explícita dedicación de la Orden del Carmelo al servicio de nuestra Madre y Hermana.
El lugar: una capilla en honor de la Virgen María en el Monte Carmelo. Desde el principio de su fundación los Carmelitas han erigido una pequeña capilla dedicada a la Virgen Madre de Dios en su misma tierra de Israel.
Se decía que en la montaña había una "muy bella y pequeña iglesia de nuestra Señora” que los frailes ermitaños, llamados "Hermanos del Carmelo", tenían cerca del torrente Karit, donde había bebido el Profeta Elías.
Los primeros Hermanos del Monte Carmelo se dedicaban por entero al vivir en obsequio de Jesucristo bajo la mirada amorosa de la Virgen Madre, y fue ella quien presidió desde su misma cuna el nacimiento de una nueva experiencia de vida consagrada en la Iglesia. María es la patrona de la Familia Carmelita "en cuya alabanza y gloria esta misma Orden fue fundada especialmente Virgen del Carmelo
El nombre: "Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo"
Así aparece el título de la Orden en algunos documentos pontificios más antiguos. El mismo papa Inocencio IV, quien aprobara definitivamente nuestra Regla de vida escribe a los frailes "De parte de los amados hijos, los ermitaños hermanos de la Orden de Santa María del Monte Carmelo".
Este nombre, "Hermanos" que llevamos cada miembro de la familia carmelita ha de ser el signo de nuestra familiaridad e intimidad con la Virgen. Ella es la Madre y Hermana que embellece la Familia del Carmelo.
La dedicación de los carmelitas. Santa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) explica:
“La Virgen del Carmen fue revelada al profeta Elías en la imagen de la pequeña nube que anunciaba la lluvia esperada y en su honor los "hijos de los profetas", los primeros frailes carmelitas, construyeron el primer santuario en el Monte Carmelo. La historia de la Orden cuenta que la Madre de Dios visitaba con gusto a los eremitas del Monte Carmelo. Es de comprender que Ella se sintiera atraída por el lugar en donde desde muy antiguo se le daba una tal veneración y donde el Santo Profeta Elías había vivido en el mismo camino espiritual que Ella había recorrido mientras habitaba esta tierra: con desapego de lo terreno viviendo en la presencia de Dios, para amarle de todo corazón, para implorar su gracia en favor del pueblo pecador, para ofrecerse entera por este pueblo y para esperar como la servidora del Señor”.

El himno o cántico tradicional de los Carmelitas a María es el Flor del Carmelo (Flos Carmeli), compuesto por San Simón Stock en el s. XIII, a quien la Virgen diera el santo escapulario del carmen como signo de su maternal cuidado

Flor del Carmelo,

Viña florida,

Esplendor del cielo,

Virgen fecunda

de modo singular.

¡Oh, Madre tierna!

Intacta de hombre,

a los carmelitas

proteja tu nombre

Estrella del Mar.

Flos Carmeli,

Vitis florigera,

Splendor coeli,

Virgo puérpera,

singularis.

¡Mater mitis!

Sed viri nescia,

Carmelitis,

Est hoc propitia,

Stella Maris.




“Nunca la amarás lo suficiente, y Jesús estará muy contento,
pues la Virgen es su Madre... Ella es más Madre que reina”.

Santa Teresita de Lisieux (Ct 92)